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Concepto
Todos sabemos lo que es un templo. Es un edificio disenado o construido especialmente para rendir culto a Dios. Es, por tanto, un lugar sagrado. El templo siempre está asociado a la religión y a la adoración.
Todos los pueblos y todas las religiones han tenido sus templos. Las pagodas de los budistas, las mezquitas de los mahometanos, las sinagogas de los judíos, las catedrales de los católicorromanos, las capillas de los evangélicos, y aun los llamados "Salones del Reino" de los Testigos de Jehová son lugares altamente significativos para los adeptos de tales credos religiosos.
El templo en la Biblia
En la Biblia, el concepto de templo está íntimamente asociado a la religión. En los tiempos primitivos de la revelación de Dios a los patriarcas, cualquier lugar donde ellos erigían o levantaban un altar para ofrecer sacrificios, allí era el templo de ellos. Tiempo después, cuando el pueblo de Israel se organiza como pueblo bajo el liderazgo de Moisés y peregrina por el desierto, por orden de Jehová Dios se construye el tabernáculo, el cual los levitas arman y sirven en él. El tabernáculo, erigido siempre en el centro mismo del campamento de Israel, es el símbolo de la presencia de Dios en medio de su pueblo. Se va inculcando, pues, en la conciencia del pueblo, el hecho y la verdad de que Dios habita con su pueblo tal como lo representa el tabernáculo o templo portátil.
Cuando Israel ya es una nación firmemente establecida en la tierra de Canaán y con gobierno propio, en el reinado de Salomón es construido el templo de Jerusalén, edificio magnífico y suntuoso que viene a ser prácticamente el centro de toda la vida religiosa de los judíos. Con el correr del tiempo y como un castigo de Dios al reino de Judá principalmente por el pecado de idolatría, la ciudad de Jerusalén es dominada y el templo destruido por los babilonios en la época del rey Nabucodonosor. Cuando los judíos regresan a su tierra después de la cautividad de Babilonia, el templo de Jerusalén es reconstruido en tiempos de Zorobabel y de Nehemías. En el reinado de Herodes se termina de edificar un templo nuevo, el cual, en el año setenta de la era Cristiana, es derribado y quemado por los romanos dirigidos por el general Tito Livio. Nuestro Señor Jesucristo había predicho esta destrucción, según se lee en el Sermón Profético de Mateo capítulo 24.
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