Nació 17 de Noviembre de 1866 en Tucumán Lola Mora fue una notable escultora, llega a Roma a finales de siglo, gracias a una beca otorgada por el gobierno nacional para su perfeccionamiento. Toma clases con el prestigioso pintor Francesco Paolo Michetti, para luego pasar al estudio del afamado escultor Monteverde; con él desarrolla su talento, alcanzando pronto la fama. Luego de ganar varios concursos internacionales, los pedidos que recibe son tantos que monta su propio atelier, y se convierte en favorita de la intelectualidad europea incluyendo a D'Annunzio y Eleonora Duse.
Las plazas de Buenos Aires se engalanan con esculturas de una artista que hubo de enfrentar los prejuicios de la sociedad de fines de siglo pasada e inicios del actual.
Es una mujer adelantada a su tiempo. Termina unida a un hombre 20 años menor. Deseando triunfar en su propio país, regresa a la Argentina donde en las
postrimerías del poder conservador, es duramente criticada y sus enemigos se multiplican. La fragilidad de un matrimonio con un hombre que podía ser su hijo, añadido a su esterilidad, no ayudan a Dolores Mora de Hernández, como amaba firmar sus estatuas, fuentes y túneles.
Su obra más conocida, construida en mármol de Carrara y granito rosado entre 1900 y 1910, es la Fuente de las Nereidas, ubicada en la Costanera Sur, frente al Río de la Plata. La escultura, conocida como "La Fuente de Lola Mora" hubo de ser trasladada de varios lugares por controversias que fueron comunes a lo largo de la vida artística de la escultora.
Los últimos años de su vida los transcurrió en extrema pobreza. Una pensión le fue asignada poco antes de su muerte.
Después de su última aventura empresaria y completamente empobrecida, se trasladó a la ciudad de Salta donde perdió la razón y enfermó para morir el 7 de junio de 1936 en Buenos Aires a los 69 años.
Fadrique Gutiérrez
Nació en Heredia el 7 de septiembre de 1841. A los quince años recibió su diploma de Bachiller en Filosofía, en la Universidad de Santo Tomás.
Fue un científico frustrado: le atraían la Física y la Química.
Aprendió a esculpir con el italiano Francesco Fortino y, a pintar, con el francés Achiles Bigot. En pintura se dedicó al retrato, pero sus obras permanecen extraviadas.
Hacia 1858 fue expatriado por causas políticas. Viajó al El Salvador y a Guatemala. En el último país se interesó por perfeccionar la imaginería. También cursó estudios de arquitectura y agrimensura.
A su regreso a Costa Rica en 1860 y hasta 1870, esculpió varias imágenes en piedra. "San Pablo", "San Pedro", " San Juan de la Cruz", " San Simón Stok", la " Virgen del Carmen, " Neptuno, " Venus ", y otras destruidas después por sismos. Ejecutó en madera policromada, a la manera guatemalteca, más imágenes: "San Roque" (Iglesia de San Roque de Heredia), "San Isidro Labrador" (Iglesia de San Isidro de Heredia); algunos púlpitos y sagrarios. Una custodia suya causó sensación por su audaz desnudo. En arquitectura: el Fortín de Heredia es un testimonio, lo mismo que la cúpula de la catedral de Alajuela.
A raíz de su participación en el golpe de estado del 27 de abril de 1870, con Tomás Guardia Gutiérrez, se le despertó la ambición de mandar en el país. Sus proezas revolucionarias le llevaron nuevamente al exilio en 1885.
A su regreso, en 1892, enseña el arte de la imaginería a Miguel Ramos, y participa en la campaña política como líder del Partido Agrícola. En Esparta, donde reside sus últimos años, se autoproclama Presidente de la República.... Muere el 5 de febrero de 1897.
Su prestigio como escultor es reciente. En vida se le tuvo como 'santero'. El interés que ha surgido alrededor de su vida se debe, primordialmente, a la sabrosa biografía que escribió de él Luis Dobles Segreda. También, al hecho de haber sido el precursor de la escultura costarricense contemporánea: utilizó la piedra, cual si quisiera indicar a los futuros artistas que esa es la verdadera materia de la escultura americana.
Juan Rafael Chacón
Al topar con Juan Rafael Chacón Solares, no es posible imaginar que dentro de la granítica reciedumbre de su persona pueda caber un alma tan sentimental, sensible y sincera. Es la presencia de un hombre del pueblo y gran artista. Robustas y potentes sus manos. Robusto y potente su quehacer plástico. Ha creado obras dedicadas, casi filigranas, como ha esculpido obras monumentales.
Juan Rafael va preguntando por los nuevos valores, por los 'ismos' que conmueven al mundo, en prueba de fraternidad y deseo de ser útil a los demás. Y, entregado a la plática, sin descuidar su trabajo, maneja gubias o cinceles con su maestría indiscutible. Así lo vimos centenares de veces.
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Radicaba en una humilde casa de Heredia. En la misma ciudad nació el 19 de abril de 1894. Allí, se inicia también en el ate imaginero cuando apenas alboreaba su pubertad. Aprende en el taller de José Zamora (el Viejo) que el arte con su riqueza expresiva ennoblece los sentimientos y educa la razón, y ejecuta varias piezas que presenta en la Exposición de Artes, Industria y Comercio, para la celebración del 15 de septiembre de 19717. Estas entusiasmaron tanto a Juan Ramón Bonilla que le consiguió una beca para que fuera a estudiar a Europa. Allá no puede realizar sus anhelados estudios, debido a que las academias de arte se encuentran cerradas por la crisis de la Primera Guerra Mundial que acababa e terminar. Pero, le deslumbran la esculturas de Rodin, de Maillol, de Rude, Carpeaux y Bourdelle. Y, como la vida es apremiantes, viaja a España en donde se emplea como cargador en los muelles y, después, en el talle de imaginería del maestro barcelonés José Arguyol.
Torna a Costa Rica en 1924 y se dedica a la imaginería. Por un corto tiempo trabaja en el taller del maestro imaginero Manuel María Zúñiga, donde estrecha amistad con Juan Manuel Sánchez, Néstor Zeledón Várela y Francisco Zúñiga.
Estimulado en parte por las exposiciones del "Diario de Costa Rica", reacciona contra la imaginería estereotipada y medita sobre su porvenir como creador. Años más tarde decide alejarse de la imaginería y empieza a tallar maternidades, desnudos y figuritas en miniatura con ropaje estilizado. Esculpe, también, algunos retratos; busca las duras maderas y en la piedras; de ellas salen obras que son regalo para los sentidos.
Y este paso de la imaginería a la talla directa, lo conduce a participar colectivamente en varias exposiciones; en 1932, presenta sus obras en la Cuarta Exposición de Artes Plásticas; en julio de 1934, la que organiza con motivo del Bicentenario de Heredia; en agosto de 1940, para la celebración de las Bodas de Plata de la Escuela Normal de Costa Rica; en marzo de 1942, en la Muestra Selectiva del Arte Costarricense que auspicia el Rolling College, par recorrer varias ciudades de los Estados Unidos de Norteamérica; en julio de 1950, en la Semana del Arte Costarrricense que culmina con la fundación de la Casa del Artista. De aquí en adelante, concurre a casi todas las exposiciones colectivas, entre otras, la del Museo Nacional organizada para agasajar a las misiones extranjeras acreditadas para la toma de posesión del presidente Figueres; a la de la XXII Asambleas y Conferencia del Distrito 110 del Rotary International Club en marzo de 1954; a la del XIV Congreso Anual de ANDE; a la del 33 Congreso Internacional de Americanistas en 1958; a la Exposición de Arte Religioso en Costa Rica (Museo Nacional, abril de 1959); a la que se presenta con motivo de la Conferencia Interamericana en San José, en 1963; a la Exposición Antológica del Arte Costarricense que organiza la Dirección General de Artes y Letras, con motivo de la reunión de la Federación de Autores de Centroamérica, etc.

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En 1962 gana el Premio Nacional de Escultura por su obra "Garabito" y otras recientes. Al año siguientes, es galardonado en los Juegos Florales organizados por la Asociación de Autores y Editorial Costa Rica por su busto del Benemérito de la Patria Joaquín García Monge.
Se destacan los siguientes retratos: Dr. Clodomiro Picado Twight (Ciudad Universitaria Rodrigo Facio); Abraham Lincoln (Colegio Lincoln, Moravia); Napoleón Quesada (Colegio Napoleón Quesada), José María Cañas (Parque Cañas, San José); Cleto González Víquez (Heredia); Antonio Zelaya (Cementerio General, San José),etc. A él le debemos dos monumentos esculpidos en granito: a lo doctores Ricardo Moreno Cañas y Clodomiro Picado Twight ( el primero en San José, Barrio Cuba; el segundo, en Cinco Esquinas de Tibás). También, un friso escultórico de "El Sembrador" (Heredia)
Al respecto, hay que señalar que Chacón los ha ejecutado en piedra y en tamaño heroico y están al aire libre. En todos ellos hay un sano realismo como un reflejo del almas de los retratados. Sus cabezas son lenguaje vivo, pues cristalizan arte u elocuencia. Las fisonomías de los retratados "parecen hablar", como dice el pueblo, porque el artista dispuso de toda la gana de emoción y expresión.
También ha creado diversidad de obras que se hallan en colecciones particulares, nacionales y extranjeras.
Juan Rafael Chalón Solares ha podido realizar una labor vastísima porque su raíz primigenia es la artesanía. Su poder creador se impone para incorporar nuestras artes a las manifestaciones contemporáneas, a la vez que conserva un espíritu costarricense genuino. Y esto se lo explicaba así a su amigo el escultor Hernán González. " Con el trabajo me he ido haciendo. El artes es algo que se trae, se tiene; se cultiva después... La escultura es de oficio, de fuerza, de mente; pienso que hay que ser fuerte, con resistencia de espíritu. Por eso me gusta la escultura, porque así me hice yo."
En su producción predominan las piezas pequeñas. "Nunca he tenido predilección por una determinada escala para mis esculturas. Esto me ha sido indiferente. No obstante, - afirma -, me gusta trabajar más las cosas pequeñas porque me parecen más delicadas, más apegadas a mí, más sensibles. Un trabajo de dos o tres metros ya tiene una cualidad heroica. Tales cosas se pueden hacer, pero yo siempre admiro y me inclino a las cosas pequeñas como un joya."
Hay que abonarle al escultor Chacón el entendimiento de los problemas intrínsicos de la piedra y de la madera. En ésta imprime su sensibilidad de miniaturista fino y delicado. En aquélla, priva un recio vigor de monumentalidad.
Por ello, no extraña que haya sido honrado varias veces con medallas y homenajes públicos, tales como el que, en 1947, le tributó un grupo de profesores de la Universidad de Costa Rica, o como el que organizaron en su honor los Clubes de Leones de San José y Turrialba, en 1947; o el de la Municipalidad del Cantón Central de Heredia, en 1964; o el del Liceo de Heredia, en 1971; o el de su consagración con el Premio Nacional de Cultura "Magón", correspondiente a 1971.
En síntesis, como lo señala Alejo Fumero Páez, Juan Rafael Chacón Solares, "se ha convertido en un nexo de unión en el arte costarricense. En él, la escultura es un lenguaje vivo, un lenguaje que une las formas tradicionales con las actuales. Chacón es un artista capaz de innovaciones que traspasan las limitaciones circunstanciales de su formación, de su ambiente y el gusto de sus contemporáneos y cuyo genio creador logra plasmarse en esculturas llenas de poesía, llenas de bondad y, sin embargo, legítimamente realistas".
Muere en 1982.